Elogio a Fuensanta

Ramón López Velarde

Sección: Poemas de Amistad » Elogio a Fuensanta

Tú no eres en mi huerto la pagana

rosa de los ardores juveniles;

te quise como a una dulce hermana

y gozoso dejé mis quince abriles

cual un ramo de flores de pureza

entre tus manos blancas y gentiles.

Humilde te ha rezado mi tristeza

como en los pobres templos parroquiales

el campesino ante la virgen reza.

Antífona es su voz, y en los corales

de tu mística boca he descubierto

el sabor de los besos maternales.

Tus ojos tristes, de mirar incierto,

recuérdanme dos lámparas prendidas

en la penumbra de un altar desierto.

Las palmas de tus manos son ungidas

por mí, que provocando tus asombros

las beso en las ingratas despedidas.

Soy débil, y al marchar por entre escombros

me dirige la fuerza de tu planta

y reclino las sienes en tus hombros.

Nardo es tu cuerpo y tu virtud es tanta

que en tus brazos beatíficos me duermo

como sobre los senos de una Santa.

¡Quién me otorgara en mi retiro yermo

tener, Fuensanta, la condescendencia

de tus bondades a mi amor enfermo

como plenaria y última indulgencia!

Publicado: jueves, 25 de agosto de 2016, Autor: Ramón López Velarde